Unidad IV. La imagen personal ( 2da. parte)


Uso correcto de los colores y estilos

No hay un "protocolo" o esquema a seguir en cuanto a la elección de colores para un vestuario, pero sí hay unas normas o reglas a la hora de combinarlos.

Los colores claros son para el día. Los llamados colores cálidos que van del amarillo al rojo, pasando por diversas tonalidades de naranja, verdes luminosos, etcétera.

Los colores o tonos oscuros son para la noche. Los llamados colores fríos del negro al azul, pasando por tonos diversos de grises, malvas, berenjena, etcétera. No obstante, el rojo, entre otros, empieza a ser cada vez más visto en galas y eventos de noche.

 




Juega con los colores neutros (negro, blanco, gris y beige). Para acertar siempre con el estilismo, lo más fácil es tomar uno de estos colores como el principal y, a partir de aquí, combinarlo con un tono secundario. Por ejemplo, combina unos pantalones negros con un jersey de punto de color verde o rosa. Otro color que actúa de principal es el vaquero. Ya sabes, unos jeans encajan con cualquier tono.

El negro es un color que no va demasiado bien con otros igualmente oscuros como el azul marino o el marrón. Corres el riesgo de conformar un outfit un tanto aburrido, así que procura combinar el negro siempre con un color más claro.

Como máximo, puedes seleccionar un pantalón de un color, una camiseta de otro y el bolso de un tercero. Para el resto de accesorios o prendas, intenta guardar la armonía.

Los complementos del vestir


Son los pequeños detalles que marcan la diferencia es algo que no debemos ni podemos olvidar a la hora de vestir. Los complementos se dividen en dos grandes grupos: los que «acompañan» y los que se visten.

En el primer grupo se incluyen, bolsos, paraguas y sombrillas, etc.

El segundo grupo incluye calzado, corbatas, sombreros, gafas, guantes, joyería, relojes, pulseras.

·        Para el hombre los complementos, pocos, pero de calidad. Gemelos, reloj, anillo, cadena, cinturón y poco más es necesario.

·        Los complementos en el caso de la mujer parecen no ser nunca suficientes, pero recuerda que en el caso de los accesorios siempre menos, es más, tomando en cuenta que son accesorios indispensables para el éxito de cualquier indumentaria, los Bolsos, cinturones, y zapatos.

Código de vestuario profesional para el hombre y la mujer.

El código de vestimenta se define como un conjunto de reglas con respecto a la ropa.

Este tipo de código de vestimenta irá marcado por el tipo de empresa en la cual se trabaje. Normalmente, los bancos, aseguradoras, servicios de atención al cliente, empresas gubernamentales y un largo etcétera establecen un código business formal como requisito imprescindible en su imagen laboral.

Se utilizan tonos neutros y oscuros para el traje como el negro o el azul oscuro, y para las camisas tonos claros como blanco, beige o también azul. Los hombres llevarán traje y las mujeres suelen llevar falda recta hasta la rodilla con camisa y americana, aunque también podrán optar a llevar un traje.

 

Feminidad y caballerosidad



El concepto de feminidad tiene una vinculación directa con el cuerpo de las mujeres. El significado de la feminidad proviene de dos factores: apariencia y comportamiento, ambos relacionados con estereotipos que limitan el libre desenvolvimiento de la mujer.

Caballerosidad, Comportamiento propio del hombre que obra como un caballero, con cortesía, nobleza y distinción.

Manejo de la Imagen Personal y Corporativa.

La imagen personal es tu carta de presentación, pero hay que tener en cuenta que, en el ámbito laboral, no solo te representas a ti como persona. También eres la imagen de la empresa en la que trabajas, ya sea por cuenta propia o por cuenta ajena.

La imagen profesional exitosa es aquella que sabe proyectar y transmitir su esencia personal, su actitud y aptitudes, habilidades y competencias profesionales de forma armónica y auténtica.

La fórmula del éxito es tan sencilla como casi matemática: Imagen externa + Expresión + Habilidades sociales + Actitud = Códigos de la imagen

Imagen externa: indumentaria y accesorios, tipología corporal y facial, peinado y maquillaje, colores, higiene, etc. Todos estos elementos quedan expuestos de forma consciente o inconsciente. Es importante conocer e identificar tu propio estilo y transmitirlo a través de tus looks/outfits es el trabajo a realizar.

Expresión: se divide en comunicación no verbal (gesto, posturas, expresiones faciales, paralenguaje, proxémica, etc.) y comunicación verbal: palabras. Hay que saber gestionar la comunicación no verbal y verbal de forma independiente y también en su conjunto, según el mensaje que quieras transmitir.

Habilidades sociales: son el conjunto de conductas y capacidades que permiten interactuar y relacionarse con los demás. Un “hola” o “buenos días por la mañana”, el trato, la puntualidad, etc. Todo influye en la percepción de tus interlocutores. En mi opinión, el saber estar, es un arma clave que hay que saber dominar.

Actitud: comportamiento que se utiliza y diferencia de forma positiva o negativa en una acción.

Cada uno de los códigos junto con la actitud que pongas te ayudarán a transmitir cualidades que pueden ser fácilmente definidas con adjetivos calificativos: imagen personal y profesional seria, dinámica, frágil, competente, distante, soberbia, afable, empática, sofisticada, bohemia, intelectual, fría, simpática.

 

Guardarropa Esencial para la Mujer y el hombre de Negocios



El traje apropiado para el hombre de negocios incluye una chaqueta que haga juego con los pantalones, zapatos tostados, negros o marrones, dependiendo del color del traje, una camisa blanca o de color, corbata, calcetines y un sombrero que haga juego.

Hay 6 elementos esenciales de vestuario de negocios que todo hombre necesita.

·        Trajes de vestir

·        Camisas

·        Pantalones

·        Corbatas

·        Zapatos

·        Calcetines

Toda mujer joven debe saber cambiar su guardarropa de estudiante por el más apropiado para su actividad profesional o para su situación de señora joven. Si llega a convertirse en una mujer de negocios o en una profesional, dejará a un lado las cintas del pelo y llevará sombreros, sustituyendo las faldas y jerseys por trajes, medias y zapatos de tacón en lugar de medias de sport y playeras, remplazando los adornos demasiado juveniles e intrascendentes por otros más serios. Una mujer joven debe lucir su mejor aspecto en el trabajo, no solo por su propia conveniencia, sino para causar buena impresión a sus clientes y a los que tiene a su alrededor.



 


A toda buena apariencia, le deben acompañar unos buenos modales.

De nada vale la "calidad" de la ropa, si no va acompañada de

 "calidad humana".


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